TRES PAPÁS O TRES PAPACITOS

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Estos tres jóvenes actores tienen algo en común: la felicidad se les sale por cada poro gracias a un gran regalo: sus hijos.


Esos son Juan Pablo Llano, Fabián Ríos y Sebastián Martínez, tres galanes, exitosos, talentosos y guapos que roban más de un suspiro a las televidentes cuando aparecen en sus pantallas. Ahora los tres actores se bajan de ese pedestal en el que están los galanes y asumen como verdaderos mortales el papel más importante de sus vidas: el de ser padres, el que realizan con el corazón y con el alma.

Para estos tres papacitos, las prioridades cambiaron al nacer sus retoños. Cuando dejan las luces y las cámaras solo piensan correr a cambiar pañales, ocuparse de teteros y sonajeros, pues confiesan que se sienten plenos haciendo estas labores que hasta hace poco eran consideradas solamente para las mamás.

“Ahora juego con muñecas” Juan Pablo Llano

juan_pablo_llano_10No vayan a pensar mal, lo que pasa es que el churro paisa no tiene ningún prejuicio a la hora de jugar con su hija Violeta de año y medio y con Lola, la muñeca preferida de ella: “Con Violeta juego a las muñecas y si me quiere maquillar, que me maquille”.

Cuando Juan Pablo regresó a Colombia, después de haber cumplido unos compromisos en Miami, su esposa, Catalina Gómez, ya sabía que estaba embarazada, sin embargo prefirió esperar por más de ocho días para darle la noticia personalmente.

“Ese fue uno de los momentos más felices de mi vida. Cuando llegamos a la casa me recibió con la noticia, casi me muero de la felicidad”, confiesa y añade que estaban locos por tener un hijo, pues ya llevaban mucho tiempo juntos (iban a cumplir diez años cuando nació la bebé).

El modelo, actor y presentador siempre pensó que lo que Dios le enviara, fuera niño o niña, eso era lo que quería. Ahora se siente doblemente feliz, pues en pocas horas nacerá su hijo varón, al que llamarán Matías (está programado para el 22 de junio).

“Quiero ser el mejor papá -dice-, que mis hijos nunca tengan un reproche de mi labor. Cata me dice que soy un papá muy mamá”. Juan Pablo disfruta bañando a Violeta, cambiándole los pañales, vistiéndola: “Le pongo todas las cositas, la organizo, juego con ella. A mí, lo único que me faltaron fueron tetas para amamantarla”.

Y pese a ser un papá joven, piensa que para una buena educación se necesita disciplina: “A los niños hay que marcarles pautas por su propio bien, para que no sufran más adelante”.

No le gusta llamar sacrificios a las cosas que dejó de hacer con su esposa: “Uno ya no se compra los tenis de nueva colección sino que va y se los compra para Violeta; y ya no salimos, nos quedamos con ella”.

Eso sí, una de las grandes preocupaciones es estar en un medio tan inestable laboralmente; algo que a ratos le quita el sueño pues desde ya piensa en ofrecerles una buena educación a los niños.

“Era temperamental ahora soy dulce” Fabian Rios

Se podría decir que Lucía llegó hace seis meses con el pan debajo del brazo, porque las carreras de Fabián Ríos y de su esposa, Yuli Ferreira (‘El último matrimonio feliz’) van creciendo como la espuma.FABIAN RIOS

Este santandereano pasa por uno de los mejores momentos en su carrera, ya entró al mercado internacional con ‘Sin senos no hay paraíso’, está protagonizando ‘Doña Bella’ y cuando terminen las grabaciones viajará a México a estelarizar una novela para Tv Azteca.

Para él, la noticia de convertirse en papá llegó en plenas grabaciones: “Estaba en Girardot con ‘Sin senos no hay paraíso’ y Yuli estaba en Bogotá grabando ‘El último matrimonio feliz’. Me llamó a la hora del almuerzo, me dio la noticia, le colgué y empecé a saltar de la alegría. Es lo que siempre soñé y más si se trataba de una niña. La volví a llamar, le pregunté que sí me estaba diciendo la verdad, cuando llegué a Bogotá la abracé y le di besos, estaba feliz de la vida”.

La llegada de Lucía ha producido varios cambios en la vida de este actor que desde los 20 soñaba en convertirse en padre: “Me siento más tranquilo, más relajado; esa niña es la luz de mis ojos. Me la paso esperando la salida del trabajo para llegar al apartamento y agarrarla a besos. La abrazo y a veces salimos a un parque, juego con unas maraquitas que tiene -sus preferidas- y estoy empezando a jugar con muñecas. Nunca pensé que fuera tan ‘bacano'”. Pero también se considera sobreprotector y confiesa que eso es algo que no puede dominar.

“Cantándole le expreso todo mi amor” Sebastián Martínez

Sebastián no tiene una canción en especial para Amador, su hijo de 3 meses y producto del gran amor que se profesa con Kathy Saénz: “Es la consumación máxima de lo infinito y de lo hermoso de nuestra relación, es una felicidad infinita”. Así define el actor ese momento en que se enteró, en Machu Picchu (Perú), de que iba a ser papá.

nacho000zq1“Le canto mucho, canto lo que se me va ocurriendo”. Después de terminar las grabaciones de la novela ‘El penúltimo beso’, Sebastián está dedicado a la música; y su mejor fuente de inspiración es el pequeño: “Estoy estudiando, me estoy explorando a mí mismo como músico, estoy en la búsqueda de qué es lo que me gusta y en el proyecto de poder hacer mi propia música.

“Ahora que tengo la oportunidad, aprovecho para estar casi todo el tiempo con él. Por las mañanas trato de bañarlo, cuando puedo le doy el tetero, trato de hacer todo lo que él necesite y compartir todas las actividades; lo paseo en su coche y me fascina dormirlo”.

A pesar de su corta edad (27), este papacito tiene una madurez sorprendente y una gran experiencia pues no se considera primerizo: “No me siento tan inexperto pues ya he tenido una experiencia con las niñas de Kathy (Shenoa y Alana, hijas de Sammy Besudo). Me pareció increíble que la vida me regalara un niño porque Kathy tiene dos hijas y este es el balance perfecto”.

El paisa siente que la llegada de Amador ha servido para evolucionar como ser humano; y es que tanto Kathy como él andan en la onda de la espiritualidad: “El cambio llega sin uno darse cuenta, es una conexión con Dios, no a través de la misa ni de los rosarios sino de la meditación”.

Y a la hora de hablar de educación Sebastián prefiere la disciplina: “Ser flexible con los niños crea inseguridad porque van a pensar que a uno no le importan ellos. No me gustan los niños malcriados y voluntariosos”.

Por Gloria Franco

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